Martes 28 de Junio de 2005

Zoocracio

Lucas, Francisco, Pascual, Canito, la perra, Julia, Willy, Rapidita, Lentita, Josemaría, Almuerzo. Un pato, cuatro perros (dos pequineses, un poodle y una quiltro), una gata, un canario, dos tortugas y dos conejos.

A Francisco sólo lo tengo dentro de aquella fracción de mi memoria que se confunde con las fotos de la paleohistoria familiar. A Lucas lo recuerdo un poco más, pero ni siquiera podría decir si hubo sólo uno o fueron varios. Los demás son marcas nítidas en mis años de infancia, adolescencia y mi actual juventud. Pascual murió a raíz de severos golpes propinados por algún enajenado, cuando ya vivía una adultez marcada por la idiotez. La perra vivió un tiempo con nosotros y más tarde partió; no recuerdo si le pusimos nombre. Rapidita fue mi tortuga infantil, perdida entre las plantas, tal como Lentita, la tortuga de mi hermana Alcachofa. Josemaría volvió con mi hermana Carolina de unos trabajos de verano y duró muy poco en este ambiente alienado (sólo yo lo llamaba así). Almuerzo murió hace unos meses, tras una vida ingrata y bastante ignorada en la esquina del patio. Canito, la Julia y Willy (el único habitante de la sobrepoblada pajarera que puedo reconocer) aún viven.

Los animales y yo llevamos una vida secreta. Nada escabroso, por favor. El secreto es el cariño que yo siento por ellos y que jamás revelo (ni siquiera a mí mismo), más que en su muerte. Suelo esconder el cariño bajo el peso de un centenar de argumentos científicos, religiosos y morales; no me gusta reconocer que una bestia peluda (o emplumada, o con concha) merezca mi afecto. A veces los veo como personas, recuerdo sus historias, como la juventud de Canito en que salía a jugar bajo la lluvia, el drama de Willy rechazado por las féminas o aceptado sólo para ser su esclavo, o la primera noche de la Julia en que creo haberle salvado la vida que su propia caja de cartón amenazaba con robarle cercenándole el pescuezo.

El viernes se agregó uno a la lista. Llegaba yo a las 10 de la noche a mi hogar y veo un ser sentado en la mitad de la calle, frente a la casa de mi vecino. Pienso ‘¡Oh, un gato!’. Me acerco y la realidad me desengaña ‘¿Qué clase de ratón es ése?’. Lo miro detenidamente y él me gruñe, asustado. Tras observarlo incrédulo, corro a mi casa, tomo mi cámara y llamo a mi hermana para descartar un trastorno siquiátrico (en mí, no en el ratón). Mi madre, sabia, lanza antes de irnos: ‘¡Es un coipo!’.

Les presento al coipo Juanito (Juanito se llama todo lo que se me acerque sin haber sido antes nombrado). No pude hacer mucho más por él que tomarle la foto (gran favor). Dudo que haya podido regresar a su hábitat en el río Mapocho; se veía desorientado y por cierto se encontraba bastante lejos. En fin… me quedó algo dando vueltas tras nuestro breve encuentro y decidí homenajear a todos los animales de mi vida con este post. Ahí tienen.

13 patéticos comentarios a “Zoocracio”

  1. alcachofa Says:

    Coipacio:
    Me alegro mucho que hagas este homenaje. De alguna forma me siento homenajeada yo también por ser causante de la llegada de la gran mayoría de la fauna a nuestra casa y por pasar a formar parte de ella, aunque me cueste reconocerlo.
    Juanito (si es que es así como vamos a llamarle) me sorprendió tanto como a ti, más que nada por la alegría de que no me hayas sacado de la cama para ver un guarén gigante, y porque ver cosas así sea algo que se repita mucho en la vida.

  2. Elisa Says:

    holas, hace poco fui a un matri y me dio una rabia tremenda ver como las q se creían más elegantes llegaban dentro de tremendos abrigos de coipo?? no se bien de lo q eran pero para el caso es lo mismo… una verguenza realmente, me uno a tu homenaje ;-)

  3. Distémper Says:

    Yo creo que ese extraño animal -a juzgar por la foto- es una cruza de pato y guarén.

    Si se me permite la intrusión, diré que nuestra familia tuvo otros animales domésticos aparte de los que mencionas:

    - Pillín, Martín, Mayor y Guardián: simpáticos y trabajadores perros de campo que murieron en ese orden en un lapso breve, pese a que el mayor era Guardián. De ahí llegó Francisco el pekinés, quien se adaptó rápidamente y parecía perdiguero correteando vacas.
    - Pascuala: perra fina y colorina que no se adaptó a la rudeza de la vida campesina.
    - Dos hámsters cuyo nombre no recuerdo: de corta vida y escasa historia
    - Pollo Anónimo: venía junto con el pato Pascual y murió de un síncope al par de días.
    - Miau: gato vagabundo que se aguachó en la casa antes de mudarnos a los extramuros. No fue incluido en la mudanza. Su gracia es que era el único gato que decía su nombre.

    Déjame decirte que esto es lo mejor que te he leído. Jamás olvidaré cómo lloré adentro de la caja en donde estab el cuerpo del pobre Pascual. En fin, abrazo.-

  4. maca Says:

    Esto de navegar por blogs agenos es como leer diarios de vida agenos, con todo lo que eso implica. No sé quien eres, ni tampoco si te interesa, pero buena pluma. Yo cuando chica iba para todos lados con siete perros. Es que cada uno ha tenido experiencias reveladoras con animales. Y con otras cosas. Saludos

  5. ornitorrevolucionario Says:

    Alcachofa: efectivamente olvidé mencionarte en este homenaje, lo siento. Por otra parte, ojalá que la próxima vez aparezca algún ave prehistórica.

    Elisa: … huevonas… nada más que decir; no entiendo esa fascinación por lucir animales cubriendo el cuerpo.

    Distémper: gracias por el elogio, el hecho que me salió del corazón creo que aportó a la calidad de este post. Y Juanito no es un guarén: fácilmente se aprecia que es un palmípedo, para empezar.

    Maca: curioso comentario… ¿¿y con otras cosas?? Gracias por el aprecio… por cierto, esto dista mucho de ser un diario de vida…

  6. Distémper Says:

    Anoche me acordé de una omisión imperdonable: la coneja Rabita, señora de un conejo que envenené involuntariamente y que vivió por varios años con nosotros en el campo y se comportaba como perro. Salía a recibirnos cuando llegábamos del colegio y era muy cariñosa.

    También estaba el gato Tiña, que tenía tiña. Y era la pareja de Rabita, que era blanquita. Tiña era amarillo con blanco y comía ratones, que abundaban.

    Como verás, nuestra familia acumula como cien animales en 30 años.-

  7. Jean Georges Says:

    En este post honorífico al mundo del zoo, dejaré constancia de que mi perro Marvin es un afín lector de blogs animales, de los cuales hay muchos. A veces no entiende: es que los intelectualoides lo aburren. Entonces mordisquea el mismo hueso de siempre, pero del otro lado.

  8. arturo Says:

    despues de un par de meses ausente de la casa, me entere que el gato, sin raza, que recogi hace ya casi 3 años habia sido relegado a un lugar secundario por una perra callejera que habia recogido mi hermano menor…todos los mail y llamadas por telefono hacian referencia a la nueva perra, puros chistes y situaciones graciosas con la nueva perra y ni siquiera un miserable comentario respecto de mi gato…
    cuando llege se me tiro a las patas tratando de ganar mi cariño… mi gato, celoso, la araño inmediatamente…
    la limpieza en mi casa liderada por mi gato y su maullados para salir a la calle a hacer sus necesidades fue rota por esta perra en celos que se caga y mea en mi living… mi cubrecamas es nuevo porque el otro lo cago en mi ausencia…

    pese a todo, estoy condenado a quererla,,

    a las 6 de la mañana limpie sus desechos en el living…

  9. Victor Haldan Says:

    ¿qué vas a hacer hoy a las 22:40 hrs.?

    Te doy una idea aquí.

  10. fabiola Says:

    Yo he tenido pocos animales (todos perros) porque a mis padres les daba “asco”. pero hoy, dueña de mi casa y mis espacios, tengo un perrazo enorme, negro, cruce entre collie, labrador y pastor belga: es una pasada de bicho, mi duke (venía con nombre, no es mi culpa). lo recogí de la perrera de barcelona, cuando ya llevaba ahí 6 meses encerrado. nadie lo quería porque era demasiado grande para un piso en bcn. tenía año y medio. Hoy va para los cuatro y es mi sombra.

    también tengo una gata: gaturrina. en esperar encontrarle un nombre que le hiciera honor, quedamos con el provisional y acude al llamado de “gata, gaturrina”. es un animal chiquito, flaco y con caracter.
    gaturrina a parido dos veces en su corta existencia: en su primera camada tuvo 4, dos de ellos nos los quedamos: starky (taky) e infanta (sin confusiones, es macho). Taky ha desaparecido malherido sin saber porqué. Estoy casi de luto. el fanta es ahora el dueño de “caza”. Le gustan las mantis. Y tengo espacio para más. Voy a por un par de ganzos y pollos

  11. daniel Says:

    pork sale esto si yo pedi la paleohistoria

  12. camila Says:

    hhhhhhhhhollllllllllllllllllllaaaaaaaaaaaaaaaaa

  13. MARCELO RICHARDY Says:

    ESTE ESPACIO SE LO DEDICO A MI BUEN AMIGO RICHY UN HERMOSO GATO CUYA LUZ SE EXTINGUIO EL 8-05.07 SIEMPRE ESTARAS EN NUESTROS CORAZONES

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