Lunes 19 de Diciembre de 2005

Late, late harvest

Somos famosos por el vino. O al menos eso solemos decir. El vino, en todas sus presentaciones, es un protagonista de nobles tradiciones como el almuerzo dominical familiar o la paliza poslaboral igual de familiar.

Pero detrás de cada gran vino, siempre hay una gran uva (supongo). Por analogía, el Fressco y otras mierdas (como el siempre mal ponderado vino en sobre) deben tener en su origen unas uvas como el orto.

Hace casi 17 años, unas uvas chilenas como el orto (malas de adentro diríamos si fueran personas) llegaron a Filadelfia. Las pillaron rociadas con cianuro a las malditas.

Recuerdo que las autoridades sanitarias de la época (matinales, programas de radio de la hora del planchado… más o menos lo mismo que hoy, sin El Termómetro) recomendaban explorar cada uva que se quisiera consumir en búsqueda de agujeros jeringuísticos. El mandato pronto se extendió a manzanas y otros frutos de nuestra tierra pródiga en huevones (ver gráfico 1).

En el casino de mi colegio en esa época (yo, un tierno pendejo de 7 años) las clásicas señoras eran claras en las instrucciones. Mis amigos se transformaron en antivegetarianos, excepto aquellos que fueron a protestar frente a la embajada de Estados Unidos, misteriosamente desaparecidos.

Creo que este episodio marcó indeleblemente nuestra historia. Desde ahí nos convecimos del peligro inminente en cada rincón de la ciudad, que en todas partes había alguien queriendo hacernos daño, que había que electrificar rejas, cercar barrios, chequearnos en DICOM, hablar de los chilenos como si no todos lo fuésemos (”en este país…”, “¡Chileno poh!”) y transformar al SERNAC en uno de los servicios públicos mejor evaluados. Peor aún, nos olvidamos que cuando pasó lo de las uvas teníamos a un huevón realmente como el orto gobernándonos, asesinándonos y torturándonos, y ya venía otra horda de huevones como el orto a rapiñar la democracia que otros consiguieron.

Creo que, en ese tiempo crítico en que Chile se dio vuelta como un calcetín, mi familia, mis amigos y mi colegio me salvaron de esto, del mamonerismo de ver racimos envenenados colgando por la ciudad. Probablemente los hay, y tal vez un día me toque tragarme una inocente uva, aún chorreando cianuro. Más bien me sabrá a cicuta.

11 patéticos comentarios a “Late, late harvest”

  1. dieciocho Says:

    Me acuerdo de haber comido uvas que regalaban en la calle con el propósito de convencernos, a los chilenos, y convencer al mundo de la nobleza de nuestra fruta. Comí feliz sin saber nada. Era uva gratis, me encanta la uva, sobre todo sin pepas así que a esa edad yo pensé: “Neto puedo comer uva como loco o dejarlas secando en las baldosas a ver como quedan” o algo por el estilo. No tenía idea de uvas como el orto y hasta el momento no quiero saber de ellas, no quiero tener que cuidarme de quien me quiera cagar ni que los demás piensen que me los quiero cagar. La desconfianza nos caga, puma, tienes razón, pero por lo menos lo sabemos. Yo por mi parte intento vivir de lo mejor con pura uva gratis y sin pensar en la uva como el orto.

  2. Tole Says:

    A todo esto aqui el vino chileno es super bien cotizado (como en todas partes!)..y el que la lleva en los supermercados es el Gato Negro..vale 35 shekels (4 lukas) y y es ahi no mas!
    mmm…se me hizo agua la neurona por un buen vino!
    saludos

  3. Pablo Says:

    Sí… como el orto la desconfianza.
    En todo caso, es un rasgo estructural latinoamericano… la aprehensión ante lo desconocido… lo extraño. Por eso Don Graff pegó tan fuerte… encontró un nicho poderoso en un país como el nuestro: el miedo.
    Gracias por la mención oculta tras el linkeo.
    Los vemos.

  4. ornitorrevolucionario Says:

    Cierto, olvidé al perro del carajo… perdón: del orto. Por el linkeo, es con mucha sinceridad.

    Olvidé mencionar que ¡me gustan las uvas!

  5. Pancho Contreras Says:

    Yo comi mucha uva esos dias…y de exportacion

  6. Trinidad Ramírez Says:

    Amigo mio, te quiero invitar a un juego.
    Haz sido elegido… entra a http://dondetrinita.blogspot.com/ y entenderas

    besos
    Trinita

  7. Canal Says:

    De esa época no recuerdo más que cuando llegué un día al colegio y volví a casa con 5 kilos de uva en la mochila.

  8. matrera Says:

    Hola, me parecio interesante tu espacio, te invito a ver:
    http://sangreacida.blogspot.com
    http://artrocktool.blogspot.com

  9. retamal.org Says:

    No recuerdo haber comido tanta uva como en esa época. Regalaban por cajas en el colegio. Gringos maricones. Se llama terrorismo económico… pero igual no les funcionó, los super siguen llenos de frutas chilenas.

  10. Don Chere Says:

    Wen Post..la cagó..ahora, no se si la relación de nuestro cambio de mentalidad venga por las tres uvas con cianuro, pero si nos marcó en el contexto internacional por algo que no fuera la dictadura.

    Te voy a robar la idea para que la desarrolle mi compañero Shock en la pagina…

    Saludos.-

  11. artrocktool Says:

    snob

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