Martes 26 de Abril de 2005
Las mil puertas de Huidobro
Creo necesario incluirlo aquÃÂ, para que aquellos que nunca supieron de su existencia ahora lo vean. Ya vendrán posts más actuales.
Es difÃÂcil imaginar un par de individuos tan disÃÂmiles como tú y yo: época, clase social, polÃÂtica, moral; nada de esto nos une.
Te echaron y te fuiste con rencor y odio del mismo colegio del cual yo egresé pleno de orgullo y cargado de desafÃÂos. No fuiste suficientemente hombre y te enamoraste como un adolescente de Ximena estando casado y con hijos. Simulaste tu secuestro en Londres por un conflicto polÃÂtico que tu libro ni siquiera soñó en provocar. Despreciaste a Neruda. Nunca fuiste capaz de vivir como un hombre maduro y dañaste a los que te quisieron. Pretendiste para ti un trono divino, quisiste ser “un pequeño Dios”.
Pero Él, en realidad, se reÃÂa de ti; más por las cosquillas que le hacÃÂas en sus pies que por burlarse. Cuando cantabas a Altazor “eres humano, terriblemente humano”, te cantabas a ti. Nunca fuiste el Superhombre de Zarathustra.
Tu vanguardia poética hoy no es más que una pieza de anticuario, “cuelga, como recuerdo en los museos”. Tú lograste la incoherencia meramente lÃÂrica. Nosotros nos burlamos de ti y tus amigos franceses con nuestra incoherencia patéticamente real.
Pero tus versos. Ellos han atravesado la tumba de Cartagena y su historia, democracias y dictaduras, paz y guerra; han llegado hasta mày también siguieron de largo.
De paso, ellos abrieron un espacio en mi corazón para albergar una amistad transcentenaria y transmilenaria por una persona que odió lo que yo amo y amó lo que yo odio, pero que supo encontrar en un poema un idioma común.
Lo has logrado, tu verso sàha sido “como una llave, que abra mil puertas”.
5 de julio de 2004


Abril 26th, 2005 at 11:46 pm
Tal como fue anunciado directamente, por aquàyo pasando :)
Y de Huidobro…mmmm… muy creativo pudo ser para su tiempo, pero soy una de las tantas a las que su tono soberbio aún le choca lo suficiente como para no reconciliarse siquiera con su poesÃÂa. Tiempo al tiempo, no?
P.D: Esta carta a Huidobro la leàel año pasado curioseando tu página :P
Dani.
Abril 27th, 2005 at 12:15 am
Nuevamente, llego después de la “mujer metralleta de los posts”…:P
Te comprendo perfectamente, porque a mi huidobro me cae derechamente mal.
Debo advertir que no soy hombre de poesÃÂa, son muy pocas aquellas que llego a sentir como palabra propia, o que desee hacer mÃÂas enarbolándolas en mi voz. Sin embargo mientras la mayorÃÂa de los poetas me resultan insÃÂpidos, Huidobro me resulta derechamente desagradable. Sus poemas me resultan algo extraño, pues si bien hay versos en ellos que he encontrado destacables y muy comunicadores, el conjunto siempre me molesta, siempre es la sensación desagradable de haber presenciado cómo el talento se desperdicia entre el capricho, la inmadurez y la soberbia.
Y concuerdo plenamente con el Puma…si hay algo realmente desagradable en Huidobro, es él mismo.
Abril 27th, 2005 at 12:33 am
Sin duda alguna, esta carta contradictoria en su esencia… ni yo estoy de acuerdo conmigo mismo.
La poesÃÂa en general es portadora, probablemente, de la misma contradicción: pasar por encima del mundo del cual emana, sobrevolar, planear, aprovecharse de su belleza como una princesa engalanada que se sabe no plebeya, para embobar y dejar con un “gusto a…”, un “dejo de…”.
Reconozco mis contradicciones, pero no me hago cargo de ellas. PodrÃÂa ser esquizofrenógeno.