Lunes 16 de Mayo de 2005

El mejor defecto

Como si tuviera que justificar todo lo que escribo, anuncio antes que todo que lo que contaré ha sucedido realmente; yo ya lo he vivido cuatro veces.

Estoy en medio de una asamblea reunida para elegir a una persona a un cargo. Los candidatos se presentan a sí mismos; usualmente mencionan aquellos cargos desempeñados anteriormente que puedan resultar de interés a la audiencia, además de especificar claramente la carrera, universidad y, a veces, la edad o curso.

Usualmente, de acuerdo a la costumbre de la organización en cuestión, en algún momento de la sesión una persona ofrece a la asamblea la oportunidad de hacer preguntas a los candidatos. La pregunta inevitable (suele ser de las primeras) es: “¿cuáles crees que son tus virtudes y tus defectos?”.

Las virtudes suelen enumerarse -e intentar explicarse sin éxito- de forma más bien humilde, modesta. Los defectos aparecen luego de forma más bien abierta, sincera, con esto los candidatos muestran claramente su capacidad de autocrítica -una nueva virtud. Para finalizar, llegan este importante defecto: “soy intolerante al fracaso”. En esto se quedan buena parte del discurso que compone su respuesta, explicando que se apasionan tanto con lo que hacen que, cuando no resulta, se frustran mucho. Nuevamente una virtud: nuestros candidatos son apasionados, trabajan con intensidad y más encima sienten como una derrota personal -de ahí la frustración- el fracaso en su trabajo. Nuestros candidatos se identifican cabalmente con nuestra organización, y están dispuestos a sufrir trastornos intestinales, de ánimo, pareja, familiares; psicológicos y psiquiátricos, por trabajar por nosotros. Entonces, ¿cuál es el defecto?

5 patéticos comentarios a “El mejor defecto”

  1. Distémper Says:

    Por fin puedo poner esto por escrito. Alrededor del año ‘93 a Cecilia Serrano -en ese entonces conductora de 24 horas y mandamás de los peinados- le preguntó la revista Cosas:
    - ‘¿Y cuál es su principal defecto, Cecilia?
    - Ejem, mmmhhh… bueno, soy demasiado perfeccionista.

    O sea, su peor defecto era ser demasiado virtuosa. Y no es la única persona que da respuestas así a preguntas como esa.
    Alguien que pueda llegar a creer realmente que ese es un defecto no sólo es un egocéntrico incurable, sino que además un potencial sicópata.

  2. Dani Says:

    Uuuf! lo mismo que decir “soy trabajólico” en una entrevista de trabajo…
    Esas descripciones auto-referentes por lo general tienen poco y nada de ciertas… yo realmente no me explico por qué las preguntan…será para medir el nivel de descaro de quien responde??? Porque nunca vas a engañar a un sicólogo con esas frases armadas, nunca… y sin embargo lo preguntan; y no falta quien responde.
    …Hasta el día de hoy me lo cuestiono.

    Por otro lado, y para quien los vive, todos los extremos son malos. He ahí el defecto. Y si alguien realmente lo padece, asume los costos, y de paso nosotros -sin proponérnoslo-, salimos beneficiados… qué mejor?
    Es bastante iluso que ocurra, pero en una de esas, quién sabe… un mínimo de jugado debe tener tal persona para decir semejantes cosas :P

  3. dieciocho Says:

    Por mi parte puedo decir
    Yo soy HUEON

  4. Anonymous Says:

    Por mi parte puedo decir
    Yo soy HUEON

  5. Distémper Says:

    Ya poh, flojonazo, renueva tu blog que está más muerto que Bela Lugosi.

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