Sardinas
Viernes, Abril 15th, 2005Hoy tuve un codo apoyado en una vértebra, un brazo pasado por encima de mi hombro y otro bajo mi antebrazo, dos cuasi-caídas sobre una señora inocente, un niño asomado a mi bolsillo derecho, y la poco confortable sensación de no sentirme dueño de mi cuerpo. Todo durante eternos 15 minutos.
Hace 15 años que viajo en Metro… recuerdo que pasaba largos ratos aprendiéndome de memoria las estaciones de el par de líneas que antes teníamos. Tantos sueños nacieron ahí… tantos, que muchas veces desperté en la estación de la U. de Chile, una después de la que debía. A veces veía la luz incluso más lejos.
Tanto vagar mental nunca produjo nada más que un par de conocimientos patéticamente prácticos1. Hoy, sin embargo, si tengo algo qué decir: ¿por qué cresta aquellos que no tienen ninguna posibilidad de escoger su horario (porque trabajan o estudian), reciben el peor servicio y deben pagar más que los demás?
No me vengan con la panacea de la economía de mercado; éste es un contraejemplo evidente y cotidiano.
1Los entrego al mundo: en la línea 1 se demora 1:15 minutos entre dos estaciones consecutivas y en la línea 5, 1:30 minutos. Ejemplo: entre Las Rejas y Baquedano hay 12 x 1:15 = 15 minutos, y entre Baquedano y San Joaquín hay 8 x 1:30 = 12 minutos.

