Jueves 9 de Diciembre de 2010

El año del pumita

Tomi:

Hace poco más de un año, nos arrancamos un fin de semana con la mamá a comer, descansar, prepararnos… y sobre todo a imaginar cómo iba a ser tenerte pronto con nosotros. Allá, durante las noches, empecé a escribirte una carta. Algunos meses más tarde, durante alguna de las infructuosas noches en que intentaba terminar mi memoria de la universidad, intenté continuar, pero no pude. Hoy, cuando cumples un año, te tengo por fin este regalo.

Creo que me costó tanto escribirte porque se me ocurrían un millón de cosas para contarte; después de un año me he dado cuenta que en realidad lo que quiero decirte puede salir en menos palabras y con más sentido.

Quiero que seas un niño feliz. Quiero que aprendas a divertirte con los demás y que también descubras el mundo gigante que llevas dentro; quiero que encuentres cosas entretenidas en todas partes y que seas muy curioso.

Quiero que aprendas a ser libre, pero siempre respetando mucho a los que te rodean. Quiero que entiendas que la libertad es un derecho que debemos defender, pero también un regalo que hay que saber usar.

Quiero que seas mejor que yo. No que tengas más plata ni más cosas, sino que te cueste menos disfrutar, que sepas descubrir las riquezas escondidas y te resulte más fácil que a mí hacer el bien a los demás.

Hoy pareciera que los papás educamos hasta los 2 años y se acabó: eligiendo un jardín y después un colegio bien evaluado todo pareciera estar solucionado. Uno de tus tíos más tarde podrá contarte cómo lo han hueveado porque quiere vivir en el sur de Chile, casi considerándolo irresponsable porque los colegios de allá serían peores. Con la mamá no somos así: creemos que lo más importante viene desde tu familia, porque así nos tocó vivirlo. Tenemos una idea de donde nos gustarías que estudies, pero no nos desvelamos: sabemos que tu experiencia, sea donde sea, dependerá más de ti y de nosotros que de los puntajes y las evaluaciones.

Me sorprendes día a día con las cosas que vas aprendiendo; de verdad me has enseñado a ser mejor, a dejarme maravillar nuevamente por esos milagros que pasan inadvertidos y abandonar (en parte, al menos) mi característico orgullo, mi habitual decir “yo me la puedo solo”, cuando sé que nunca ha sido así.

Tanto como hoy me sorprende que ya te pares solito, me maravillo con la forma en que te vamos dejando hacer más cosas: hasta hace poco nos poníamos nerviosos de dejarte sentado solo, porque te caías hacia atrás… hoy, aún te vas de espaldas de vez en cuando, pero ya no tenemos miedo. Espero que así seamos siempre: dejándote crecer, pero siempre con el abrazo dispuesto para cuando lo necesites.

Un beso gordo, mi gordo. ¡Feliz cumpleaño!

Tu papá.

4 patéticos comentarios a “El año del pumita”

  1. Carmen (suegra) Says:

    Juanito:

    Que linda carta para el Tomasito, estoy segura que cuando sea un poquito más grande y la lea se va a emocionar mucho como me ha pasado a mí. Que siempre Dios bendiga tu maravilloso hogar que has formado con mi Gaby. Les quiero mucho.
    Carmen

  2. La Comadre Says:

    Don Puma!
    Preciosa carta, cuenten con nosotros para acompañarlos en lo que se pueda y desde nuestro humirde rol de padrinos…
    un abrazo!

  3. Jose Luis Benavente Says:

    Linda carta…
    La embarró como cada día que pasa los niños nos van sorprendiendo con lo que van explorando y aprendiendo; y se van haciendo más independientes. A veces me cuestiono lo raro que va siendo cada vez ir dejándolos más libres; no es que sea aprensivo (para nada), pero ir dándose cuenta de a poco que ese ser que al principio era absolutamente dependiente de ti, está en un camino a la independencia… y lo mejor que uno puede hacer es prepararlos para esa independencia: que aprendan, que exploren, que cuestionen, que imaginen, que sueñen, que quieran…

  4. Eduardo Says:

    Que sensibles y tiernas palabras, no conozco a Tomás, pero sé que mi futuro hijo tendrá el mismo nombre. Sé que cuando su retoño comience a leer, y aún después leerá la carta escrita por usted, y le serán como palabras de aliento en su camino.

    Dios bendiga a su familia y lo bendiga a usted, me alegra saber que es feliz.

    Un abrazo.

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